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viernes, 26 de febrero de 2016

Sobre la cumbia y la emergente cumbia pop



La cumbia es un ritmo popular nacido en Colombia con la combinación de la música autóctona y de inmigrantes africanos (con una pizca de colonizadores españoles). Con auge en los años 60, siempre tuvo una segunda casa en Argentina, como en varias partes del continente. 
Si bien empezó abandonando la instrumentación clásica del género tropical, se combinaba con ritmos propios del país, como el tango o el chamamé, lo que lo fue haciendo cada vez más singular.
A finales de los 70s y comienzos de los 80s comienzan a aparecer los primeros lugares para bailar música tropical, incluida la cumbia. Estos lugares eran más informales que los recintos donde se bailaba el folklore típico de la región y eran mal vistos por las clases más altas.
Las letras típicas de estas cumbias contaban historias de mal de amores, infidelidades y rupturas. La instrumentación tenía semejanza con el folklore: mayoritariamente los vientos y las guitarras limpias eran los encargados de hacer los riffs de entrada y salida de la canción. Si no, el acordeón o los teclados  eran los reemplazantes.

Ya a principios de los 90s la cumbia tomó más popularidad, sonando cada vez más en radio y con programas de televisión exclusivos al género. Contaba con exponentes como Ricky Maravilla, Gilda o  Alcides y bandas como Amar Azul, Ráfaga, Los Palmeras.  La guitarra y la percusión fueron tomando más preponderancia mientras que el acordeón y los teclados dejaron el primer plano. El sonido del sintetizador, que permitía tener muchos timbres con un solo instrumento sería uno de los instrumentos clásicos de la nueva cumbia argentina. Las letras nuevamente hablaban de pasión y desamor.

Con la crisis del nuevo siglo nace en los barrios más pobres la cumbia villera, con bandas como Damas Gratis,  Pibes Chorros, Supermerk2 y Yerba Brava (esta última otorga el nombre al género con su primer disco). El cambio más radical se produce en la lírica, los temas a tratar son la pobreza, la marginalidad, el desempleo, el alcohol y la delincuencia con una jerga cruda y callejera. El odio a la policía y la oda a las drogas hicieron que la cumbia sea aún más marginada por la sociedad, que la veía casi como no-música hecha por y para clases bajas sin educación.

Entre el 2009 y el 2010 empiezan a tomar fama las bandas Los Totora y Agapornis. Las canciones que sonaban en la radio y en sus recitales eran covers de temas de cumbia romántica o reversiones de canciones pop con bases e instrumentación cumbieras.
Esta característica de versionar canciones famosas (“Fuego de Noche” de Ricky Martin y “Como Yo Nadie te ha Amado” de Bon Jovi por parte de Los Totora y “Persiana Americana” de Soda Stereo y “Si te vas” de Shakira en el caso de Agapornis, por citar algunas) le quitó el prejuicio a la cumbia ya que estas canciones eran cantadas por las clases bajas, medias y altas.
Otra particularidad es que los integrantes de las bandas venían de familias pudientes, habían asistido a prestigiosas escuelas y hasta algunos de ellos practicaban rugby, contrariamente a lo popular de los artistas de la cumbia.

En Uruguay, las bandas Rombai, Marama y Toco para Vos continuaron la ahora llamada “Cumbia-Pop”, que tuvo su explosión en 2014 y 2015. También provienen de familias medias y altas (los Rombai se conocieron en una universidad privada de Uruguay) pero a diferencia de Agapornis y los Totora, estas bandas orientales componen muchos de los temas que suenan en vivo. Las letras son de amor, pero a diferencia de las cumbias típicas, estas cuentan historias de efímeros amores de verano. Son alegres, optimistas, llenos de felicidad. Los videoclips que acompañan estas canciones tienen mucha similitud con los de los artistas estadounidenses de Pop y Rhythm and Blues contemporáneo: fiesta, yate, quinta y mucho romance juvenil. Además del arte visual, musicalmente toman mucho del pop electrónico y del reggaetón.

Con las redes sociales y Youtube como parte de la vida normal, estas bandas siguen expandiéndose en cada computadora: “Era Tranquila” de Marama fue publicado el 29 de diciembre del 2015 y en los primeros días de febrero ya tiene casi 17 millones de reproducciones. “Yo te propongo” de Rombai fue lanzado unos días antes y lleva 22 millones de reproducciones.
Nuevas agrupaciones siguen saliendo (Vi-Em, Canto Para Bailar), cada una con su mantra post estribillo para que no nos olvidemos de sus nombres: “Esto es, ¡Toco para Vos!”, “Rombai, ¡de fiesta!”, “¡Baila nena con Marama!”. Quedará por verse si con el paso del tiempo perdurarán las bandas o solo sus slogans.

sábado, 13 de febrero de 2016

Babasónicos - Miami (1999)


“Todos en el mundo somos grasa
No hago distinción de sexo y raza
Sólo que unos lo disfrutan
y otros no pueden evitarlo”

“Somos el primer mundo” decía Carlos Menem, presidente argentino en el período 1989-1999, y principal vaciador del Estado en esa década. Teléfonos, energía, aerolíneas, ferrocarriles, agua y televisión fueron otorgados a manos privadas y el dinero recibido no fue a parar a hospitales, educación o más trabajo, si no a los bolsillos de los más poderosos. Con la convertibilidad y la alianza con Estados Unidos aparecieron los productos importados, los viajes a Miami, lo grasa y el concepto de “Pizza con champagne”

Quizás la mejor representación de la época sea Miami (1999), que en su presentación nos pinta una Argentina de negro y caída que imita y compone al país norteamericano, con Misiones transformada en Florida. Afortunadamente el disco no se queda en eso, a lo largo de sus 18 canciones compuestas de trip hop, boleros, rock alternativo y psicodelia nos cuenta con (a veces no tanto) crípticas letras su repulsión al capitalismo imperialista.

Lo alternativo se volvería mainstream con el pasar de la década, y esta evolución la vivirían los mismos Babasónicos, que lanzaron su primer disco en 1992, teloneando en ese mismo año a Soda Stereo, sus padrinos musicales. Después de eso, seguirían en el ambiente underground del rock teloneando también a grandes bandas como INXS y U2, aunque cada vez experimentando más con los géneros, funk, soul y hasta stoner rock en Babasónica (1997), pero sin perder la influencia de las bandas Baggy/Madchester de Inglaterra de finales de los 80s y principios de los 90s. Después de la búsqueda más osada en el álbum anterior, dejarían el stoner para volver a las raíces alternativas/experimentales afrontando las composiciones con más madurez.

El art rock está plagado en todo Miami. A pesar de su largo tracklist, encontramos muchos climas, la instrumentación es variada así como los efectos y su producción. Los violines, saxos, flautas, xilofones, trompetas y la extensa atención en las voces sumado a los infinitos timbres que proponen los sintetizadores son fundamentales en darle una personalidad diferente a cada canción.La psicodelia rocía el álbum y funciona como nexo entre las bases hiphoperas (“Paraguayana”, “Bardo de Estrella”) y las baladas pop (“Valle de Valium”, “Casualidad”), además del tinte mexicano (“Desfachatados”, “Colgado”)  ya común en Babasónicos.
Esto crea la diferencia con los discos anteriores: si bien el eclecticismo entre los tracks sigue presente, Miami se siente más homogéneo y las canciones se perciben como familia unas con otras por más que el contraste sea notorio.

Miami sería el punto de inflexión en la banda: A partir de aquí encontrarían su sonido característico, pero tomarían un camino cada vez más cercano al pop, dejando de lado el rock sónico típico de sus primeros álbumes. DJ Peggy, que había estado en la banda desde su segundo disco, dejaría la banda en el 2000 por diferencias artísticas. 
Los arreglos serían cada vez más simples (con comparar las baladas pop posteriores con las de este álbum es suficiente) pero las ventas subirían, su álbum Mucho (2008) sería el primero en Latinoamérica en ser lanzado por celular y además contendría canciones en videojuegos como “Microdancing” presente en el Pro Evolution Soccer 2011.

  1. 4 AM
  2. Desfachatados
  3. El Ringo
  4. El Sumum
  5. La Roncha
  6. Paraguayana
  7. Valle de Valium
  8. Bardo de Estrella
  9. El Playboy
  10. Drag Dealer
  11. Gustavo Show
  12. Combustible
  13. Charada
  14. Grand Prix
  15. Colgado
  16. Mal viaje
  17. El Shopping
  18. Casualidad
3 temas: “4 AM”, “El Shopping”, “Casualidad”.

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viernes, 25 de diciembre de 2015

Serú Girán - Bicicleta (1980)


“¿Quién sabe, Alicia? Este país
no estuvo hecho porque sí.
Te vas a ir, vas a salir
pero te quedas, ¿dónde más vas a ir?”

En los 70s habían reinadon las bandas de rock sinfónico -Y la Argentina poseía grandes ejemplos-, pero con el posmodernismo cada vez más presente el género fue quedándose en el tiempo. Además de Serú, a principios de los 80s vieron la luz los últimos discos de Spinetta Jade, Alas, Aucán y Espíritu, que fueron dejando el mainstream a la New Wave (nueva ola): Soda Stereo, Virus y Los Abuelos de la Nada son algunos ejemplos de este género, que venían a lavarnos la cara con una música más fresca y popular en el marco de la inminente vuelta a la democracia.

Ya en 1978, Charly García había terminado su faceta híper-sinfónica con La Máquina de hacer Pájaros para hacer algo menos frenético pero sin descuidar lo progresivo, se llamaría Serú Girán y sería el dream team argento, apodados “Los Beatles Criollos”.
Esta formación tendría a un histórico como Oscar Moro en la batería (que ya venía del mencionado proyecto anterior de Charly), David Lebón (amigo de García y uno de los más correctos guitarristas), y una promesa de las cuatro cuerdas, Pedro Aznar (que estaba en la progresiva “Alas”).
Después de una fugaz participación con el enorme Billy Bond en Billy Bond and the Jets (Su anterior nombre) y con una dictadura ya instalada, lanzarían su primer longplay, Serú Girán (1978), producido por el italiano.

Si bien contenía grandes composiciones (“Eiti Leda” y “Seminare” de las más famosas), no tuvo una buena aceptación especialmente en la prensa dominada por el gobierno de facto.
Se quitarían el abrigo de sinfónico para dejarse solamente el atuendo de progresivo, abandonando la orquesta pero manteniendo el jazz rock, y sacarían en los 3 años siguientes la misma cantidad de discos, todos con un nivel majestuoso de la mano de García. En este caso nos centraremos en su tercera placa, Bicicleta.

Lanzado en 1980, su primera canción “A los jóvenes de ayer” con sus diferentes partes y su larga duración, el más progresivo sin ser sinfónico del álbum. Una intro de 2 minutos donde el piano va tomando más preponderancia, culminando en una bajada de tempo y derivando en una especie de marcha-tanguera. Después de revisitar la primera parte, empieza otra nueva, cantada, que revive la pica del tango vs rock en la Argentina, con algún desliz político. Como siempre, las melodías de Charly son exquisitas, y cuando callan nos ponen en primer plano a un Aznar con el típico sonido del bajo fretless.

A continuación, le toca el micrófono principal a David Lebón, que muestra uno de los mejores temas de su carrera, "Cuánto tiempo más llevará" un pop rock que muta a un estribillo jazz rock lleno de precisos fills por parte de Moro. La coda, al ritmo de "Cuánto tiempo más llevará" junto al solo de guitarra cierran la estructura para darle paso a otro himno del grupo.

 “Canción de Alicia en el país”, el tercer track, es el pináculo del album. Aquí se hace más presente la crítica a la política y a la dictadura: el narrador le cuenta cómo son las cosas a Alicia, advirtiéndole cómo se vivía, mientras la música acompaña el mensaje misteriosa y tétricamente. Por supuesto que Charly tuvo que ejercitar en desmán las metáforas para evitar la censura de la época. También es un ejemplo de la facilidad por parte del músico de narrar los eventos, tanto los presentes como los pasados como sucede en “Mientras miro las nuevas olas” y sus referencia al club del clan, el pop armado como producto y el comienzo del rock. Haciendo juego con esto, la canción es la más rockera del álbum, destacándose un exaltado Moro.

El piano y los sintetizadores cubren gran parte del timbre de este álbum (como lo sería a lo largo de la década entrante), especialmente en “Desarma y sangra” canción en la que García despliega todo su virtuosismo clásico: cambios de escala radicales, amplio rango dinámico y muchas notas en poco tiempo logran captar toda nuestra atención. Los sintetizadores hacen las veces de orquesta para adornar una de las más famosas baladas del rock argentino.

En el último track, “Encuentro con el Diablo”, los integrantes se dieron el gusto de pedir prestado la armonía de “Sweet Home Alabama” de Lynyrd Skynyrd pero la melodía y la letra fue totalmente made in Seru: continúa la línea conductora del temor que vivía el país entero pero con una armonía mucho más alegre, destacándose por contraste.

Lado A
  1. A los Jóvenes de Ayer
  2. Cuánto tiempo más llevará
  3. Canción de Alicia en el país
  4. La luna de marzo

Lado B
  1. Mientras miro las nuevas olas
  2. Desarma y sangra
  3. Tema de Nayla
  4. Encuentro con el Diablo
3 temas: "Cuánto tiempo más llevará", "Canción de Alicia en el país", "Desarma y sangra".

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martes, 3 de noviembre de 2015

Árbol - Chapusongs (2002)






“Mi papá, mi mamá, nadie sabe nada
¿Dónde está? ¿Qué pasó? Desapareció.
Como un Dios, como un pez lleno de granitos
Vos sabías, digo yo, por algo será…” 

Árbol es una banda argentina formada en 1994, en Haedo y separada en 2010, probablemente ibídem. Sacaron su primer disco “Jardín Frenético” en 1996 y desde ese momento no pararon de incursionar en géneros muy distantes entre sí, sin tenerle miedo a la crítica o al fracaso.
“Chapusongs” (2002), su tercer disco, fue su primer salto a la masividad, que quedaría corto comparado con Guau (2004), su siguiente placa.

¿Y qué pasaba mientras estos muchachos estaban grabando el disco?
En el año 2001 la odisea no tenía nada que ver con en el espacio, era tener trabajo o dinero: Estallaba en el país la peor crisis económica, social y política como consecuencia de las políticas de la década anterior.
Sacando a algunos grupos que ya tenían carrera, como Los Redondos o Soda Stereo, en los 90s reinó el nuevo “rock barrial” o “rock rolinga”, un género con armonías muy simples típicas del primer rock and roll, voces sin tanto afinar y letras sencillas. Comenzando por los Ratones Paranoicos y siguiendo por Los Piojos, Jóvenes Pordioseros, Viejas Locas, La Mancha de Rolando y La 25, se empezó a agrandar el número de bandas de “rock chabón” en toda la década, y seguiría en la siguiente.
Además de estos grupos que tenían raíz en la primera etapa de los Rolling Stones, también surgieron nuevos géneros como consecuencia de la realidad del país, el ejemplo más claro es la cumbia villera. Según el mismo Pablo Lescano, uno de los fundadores de este género, la cumbia villera tiene influencias del punk rock argentino así como del rock rolinga.

Al entrar en el nuevo milenio, la contraparte alternativa que había encontrado su rincón en los 90s (Babasónicos, Massacre, El Otro Yo o Pez) fue dejando su prédica de progresar, de madurar, de superarse.
En ese contexto es cuando la banda liderada por Edu Schmidt y Pablo Romero sacan su “Chapusongs”, el primero con el sello Universal y el segundo producido por Gustavo Santaolalla.

Aquí se nota la necesidad imperiosa de salir de la simpleza del rock barrial de la década pasada,  pasan del foklore al ska, o de una polca al punk. La torta de géneros que anteriormente tenía un 70% de hardcore o grunge ahora se divide en más fracciones y de forma más equitativa. Por otra parte, se perciben guiños al pop que hacen que el trabajo tenga ambientes más alegres.

También se distingue el inmenso trabajo vocal desde la primera canción “De Arriba, de Abajo” que presenta fracciones grunge hasta la última, “Ya me voy”, en el cual cerca del final los instrumentos toman un descanso, mientras que las múltiples voces se van incorporando en un compás que se pierde para que nuestra atención caiga en el nuevo timbre que fue generado a capella
El disco consta de una instrumentación muy variada: además del formato típico de rock,  la incorporación de charangos, cuerdas, vientos (¿la orquesta en “Ya sé” le hace honor a Atom Heart mother?) y hasta algún sintetizador hacen que la degustación de los diversos estilos tengan más impacto en la escucha.

La tercera muestra de complejidad se encuentra en los compases. “Vomitando Flores” es el mejor ejemplo, aunque no el único.
La canción arranca en 4/4 con un estribillo pop. Al pasar a la estrofa, la métrica cambia a 5/8, muy poco común en el poprock, y cuando termina juega con 4/8 que da lugar al estribillo. Después de unas repeticiones, aparece una parte C, en 6/8. Nuevamente remonta el estribillo en 4/4 para mantener el control, que después se pierde en un solo de violin en 5/8. El solo sigue, pero ahora es de guitarra y en 6/8. La parte final es nuevamente un estribillo que da espacio a la segunda sección 4/4, una outro para terminar el tema.

Para terminar, la cita del comienzo del post pertenece a “Enes”,  noveno track del CD. Éste habla de la última dictadura argentina (1976-1983) la cual cometía atrocidades como secuestrar y matar (“desaparecer”) personas.  La canción tiene tres grandes partes: la primera muestra despreocupación y futilidad, bien se podría entender que es el punto de vista de las personas que pretendían no saber qué pasaba o de los que decían “algo habrán hecho”. Repentinamente  surge una parte B potente y con guitarras distorsionadas que, al terminar deja su lugar a la misma parte A pero esta vez el ambiente es mucho más terrorífico y crudo gracias al violín y la guitarra de fondo. Bien podría ser esta parte la preocupación de la población por los actos del terrorismo de estado.
La tercera parte está compuesta al grito violento de “Enes, son Enes” (NN) un pedido de justicia y de no olvidar a los más de 30 000 desaparecidos.


  1. De Arriba, de Abajo
  2. La Vida
  3. La Nena Monstruo
  4. Son Todas Putas
  5. Esperar
  6. Chapusongs
  7. Cosa Cuosa
  8. Cáscara Máscara
  9. Enes
  10. Vomitando Flores
  11. Ya Lo Sabemos
  12. Dale Vida
  13. Ya Sé
  14. Ya Me Voy


3 temas: "La Vida", "Esperar", "Enes"

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miércoles, 27 de mayo de 2015

Almendra - Almendra I (1969)


"Si tus pies hoy nacieron viento
déjalos correr
y si tus manos con las plantas
déjalas crecer"


En 1969 existían muchas canciones de rock en castellano. Claro que si ponemos como requisito que fueran estrictamente de rock (tachamos El Club del Clan) y que no fueran traducciones de artistas angloparlantes (“Pity Pity”, “Dile” [Tell him]) los resultados son mucho menores. Los Gatos con su balsa fueron de los primeros pero ya estaban sonando “La Joven Guardia” con su Extraño de pelo largo, “Sandro y los de fuego” y Luis Aguilé. Pero Luis Alberto Spinetta con sus 19 años llevaría al mundo del rock en castellano a otro plano. Comenzaría así su extensa y ecuánime carrera con una banda que rompería varios cánones del rock en castellano con tan solo dos longplays.





Después de varios simples (discos de dos canciones), la discográfica RCA, que tenía en su sello a “La Joven Guardia” y a “Los Gatos”, decide costearles el primer disco de larga duración titulado como la banda, el epónimo “Almendra”.

Nueve canciones de este grupo formado en Belgrano que pasan desde baladas con guitarras acústicas (Muchacha) hasta canciones protoprogresivas de 9 minutos (¡nueve minutos! ¿Qué radio pasaría un tema así?), jugando con una poesía hermosa y críptica mientras le agrega timbres del folklore y el tango, la verdadera música argentina, lo que estaba bien, lo que estos jóvenes hippies no hacían. La prensa fue negativa, criticando la extraña tapa que no mostraba a ningún integrante de la banda, el cantar en castellano y también la diástole spinettosa (“´Plegaria para un niño dormido…”), contrariamente a la recepción del público, el cual se sintió representado por lo que componían estos cuatro muchachos, en un plano de represiones y dictadura que se viviría por unos años más.


El sonido del disco fue una de las primeras definiciones de rock nacional, canciones agresivas como “Ana no duerme” que comprende un inicio con tempo muy rápido culminando en un estribillo con tintes psicodélicos. Mientras uno se está acostumbrando a este pasaje andante, instantáneamente vuelve la estrofa rápida, como un cachetazo decidido. “A estos hombres tristes” con su síncopa típica del hardrock y afines, y “Color Humano” con varios minutos de zapada, compartiendo el protagonismo con la voz.
Además, el disco afronta otros géneros en las últimas dos canciones “Que el viento borró tus manos” en un contexto de un jazz tranquilo y “Laura va” (o ¿“Ella está dejando la casa” de Juan y Pablo?) un tema lento, con arreglos de cuerdas, bandoneón y percusión.


Pero lo que logra unir todas estas canciones mientras transcurre el disco son las melodías hermosas de Spinetta, que nos hace viajar y pensar que se podrían reproducir todas las canciones en un fogón, con guitarras y ropas largas y el efecto sería el mismo.

Lado A
  1. Muchacha (Ojos De Papel) 
  2. Color Humano 
  3. Figuración 
  4. Ana No Duerme 
Lado B
  1. Fermín 
  2. Plegaria Para Un Niño Dormido 
  3. A Estos Hombres Tristes 
  4. Que El Viento Borró Tus Manos 
  5. Laura Va
3 temas: "Ana No Duerme", "Plegaria Para Un Niño Dormido", "Laura Va"
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