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viernes, 25 de diciembre de 2015

Serú Girán - Bicicleta (1980)


“¿Quién sabe, Alicia? Este país
no estuvo hecho porque sí.
Te vas a ir, vas a salir
pero te quedas, ¿dónde más vas a ir?”

En los 70s habían reinadon las bandas de rock sinfónico -Y la Argentina poseía grandes ejemplos-, pero con el posmodernismo cada vez más presente el género fue quedándose en el tiempo. Además de Serú, a principios de los 80s vieron la luz los últimos discos de Spinetta Jade, Alas, Aucán y Espíritu, que fueron dejando el mainstream a la New Wave (nueva ola): Soda Stereo, Virus y Los Abuelos de la Nada son algunos ejemplos de este género, que venían a lavarnos la cara con una música más fresca y popular en el marco de la inminente vuelta a la democracia.

Ya en 1978, Charly García había terminado su faceta híper-sinfónica con La Máquina de hacer Pájaros para hacer algo menos frenético pero sin descuidar lo progresivo, se llamaría Serú Girán y sería el dream team argento, apodados “Los Beatles Criollos”.
Esta formación tendría a un histórico como Oscar Moro en la batería (que ya venía del mencionado proyecto anterior de Charly), David Lebón (amigo de García y uno de los más correctos guitarristas), y una promesa de las cuatro cuerdas, Pedro Aznar (que estaba en la progresiva “Alas”).
Después de una fugaz participación con el enorme Billy Bond en Billy Bond and the Jets (Su anterior nombre) y con una dictadura ya instalada, lanzarían su primer longplay, Serú Girán (1978), producido por el italiano.

Si bien contenía grandes composiciones (“Eiti Leda” y “Seminare” de las más famosas), no tuvo una buena aceptación especialmente en la prensa dominada por el gobierno de facto.
Se quitarían el abrigo de sinfónico para dejarse solamente el atuendo de progresivo, abandonando la orquesta pero manteniendo el jazz rock, y sacarían en los 3 años siguientes la misma cantidad de discos, todos con un nivel majestuoso de la mano de García. En este caso nos centraremos en su tercera placa, Bicicleta.

Lanzado en 1980, su primera canción “A los jóvenes de ayer” con sus diferentes partes y su larga duración, el más progresivo sin ser sinfónico del álbum. Una intro de 2 minutos donde el piano va tomando más preponderancia, culminando en una bajada de tempo y derivando en una especie de marcha-tanguera. Después de revisitar la primera parte, empieza otra nueva, cantada, que revive la pica del tango vs rock en la Argentina, con algún desliz político. Como siempre, las melodías de Charly son exquisitas, y cuando callan nos ponen en primer plano a un Aznar con el típico sonido del bajo fretless.

A continuación, le toca el micrófono principal a David Lebón, que muestra uno de los mejores temas de su carrera, "Cuánto tiempo más llevará" un pop rock que muta a un estribillo jazz rock lleno de precisos fills por parte de Moro. La coda, al ritmo de "Cuánto tiempo más llevará" junto al solo de guitarra cierran la estructura para darle paso a otro himno del grupo.

 “Canción de Alicia en el país”, el tercer track, es el pináculo del album. Aquí se hace más presente la crítica a la política y a la dictadura: el narrador le cuenta cómo son las cosas a Alicia, advirtiéndole cómo se vivía, mientras la música acompaña el mensaje misteriosa y tétricamente. Por supuesto que Charly tuvo que ejercitar en desmán las metáforas para evitar la censura de la época. También es un ejemplo de la facilidad por parte del músico de narrar los eventos, tanto los presentes como los pasados como sucede en “Mientras miro las nuevas olas” y sus referencia al club del clan, el pop armado como producto y el comienzo del rock. Haciendo juego con esto, la canción es la más rockera del álbum, destacándose un exaltado Moro.

El piano y los sintetizadores cubren gran parte del timbre de este álbum (como lo sería a lo largo de la década entrante), especialmente en “Desarma y sangra” canción en la que García despliega todo su virtuosismo clásico: cambios de escala radicales, amplio rango dinámico y muchas notas en poco tiempo logran captar toda nuestra atención. Los sintetizadores hacen las veces de orquesta para adornar una de las más famosas baladas del rock argentino.

En el último track, “Encuentro con el Diablo”, los integrantes se dieron el gusto de pedir prestado la armonía de “Sweet Home Alabama” de Lynyrd Skynyrd pero la melodía y la letra fue totalmente made in Seru: continúa la línea conductora del temor que vivía el país entero pero con una armonía mucho más alegre, destacándose por contraste.

Lado A
  1. A los Jóvenes de Ayer
  2. Cuánto tiempo más llevará
  3. Canción de Alicia en el país
  4. La luna de marzo

Lado B
  1. Mientras miro las nuevas olas
  2. Desarma y sangra
  3. Tema de Nayla
  4. Encuentro con el Diablo
3 temas: "Cuánto tiempo más llevará", "Canción de Alicia en el país", "Desarma y sangra".

Descarga por MEGA



viernes, 24 de julio de 2015

¿Vinilo o CD gigante?

Cuando cada vez se ven menos discos en cualquier formato físico y todo es descarga, Youtube o bandcamp, Sony Music Argentina decidió reeditar 15 discos clásicos en la historia del Rock Nacional pero con la novedad de hacerlo en vinilo y a precios accesibles: $330 los simples y $436 los dobles.

Adecuados a la moda de estos últimos años, los artistas argentinos más importantes de las últimas décadas tuvieron un revival en el formato que más años duró siendo primero en ventas. Los 30.000 nuevos longplays fueron vendidos a las disquerías y en ellas duraron muy poco ya que la demanda fue devastadora, claro, si nos ponemos a buscar y nos encontramos que un Artaud 3ª edición puede costar $4000 mientras que uno 1ª edición (1973) sin su insert y en un estado regular puede valer cerca de $10.000 en Mercadolibre.


 Los 15 discos son: 1969 - Almendra I, 1972 - Vida, 1973 - Pescado 2, 1973 - Artaud, 1975 - Durazno Sangrando, 1976 - El Jardín de los presentes, 1977 - A 18' del Sol, 1985 - Nada Personal, 1986 - Tango, 1987 - Ruido Blanco, 1987 - Superficies de Placer, 1988 - Doble Vida, 1990 - Canción Animal, 1991 - Tango 4, 1992 - Colores Santos.





¿Pero cuál es la situación acá? Mientras que Sony se enorgullece de “respetar los errores de ortografía con los que salieron originalmente” no ponderó al sonido de los discos. Es que la grabación de estos nuevos 15 vinilos está hecha desde el máster de un CD, dejando de lado cualquier característica de un sonido analógico típico, es decir, el sonido es el mismo que la reedición en CD del disco original.Esa “calidez” que muchos audiófilos dicen que tienen las grabaciones en vinilo o cinta no se encuentra en estas ediciones ya que en la cadena Analógico (vinilo original) -> Digital (Reedición CD) -> Analógico (Reedición Longplay) las características se pierden una vez que se convierte a “unos y ceros.”

Algunos locales de vinilos no quisieron comprar estas nuevas ediciones, alegando que no eran realmente vinilos, soportando que su alma de comerciante sea derrotada por su alma de amante de la música, que creció escuchando vinilos en las décadas de los 60 y los 70. Mientras que los demás comerciantes agotaron sus ventas, Sony ya planea reeditar nuevos discos clásicos en una segunda tanda en septiembre de este año. Los afortunados serían Charly y Cerati, ambos en su etapa solista y Babasónicos, entre otros.


Pero la primera ola no se quedó ahí, en Mercadolibre ya se encuentran usuarios revendiendo dichas ediciones de 2015 a precios hasta 5 veces más de lo pagado en las disquerías (siguiendo el ejemplo, algunos Artaud llegan a $1900)
Es entendible que al momento de escuchar un disco predilecto, el arte de sacar el longplay de 30 centímetros, abrir la bandeja, posar el vinilo y bajar la aguja tenga más reconforte que apretar dos botones y poner un CD, pero inevitablemente surge la pregunta: ahora que sabemos lo que estamos comprando, ¿a qué le vamos a dar importancia? ¿Estamos dispuestos a pagar 25 veces más solo por una amplificación superficial?