miércoles, 22 de febrero de 2017

Sobre el indie y su significado

La efímera popularidad y efervescencia del punk en los años 1976 y 1977 sentó ideas que perduran casi medio siglo después. En esa época de crisis económica y pobreza, la sociedad empezaba actuar con el lema del “do it yourself”, creando o reparando sólo lo que se necesite, a bajo costo, mientras se aprendía el oficio. Las bandas de rock empezaron a tener sus propios sellos, financiar sus propios discos y encargarse de la distribución de los mismos. Esta filosofía anti capitalista, al no estar manejada por expertos en el área, bajaba los estándares de calidad: el sonido final era desprolijo, la repercusión era menor y la promoción era boca a boca.

Esto nos lleva a la primera definición de indie, una banda que edita su disco en un sello discográfico independiente. Algunos ejemplos son:
  1. 4AD (fundado en 1980) editó a Bauhaus (1980), Dead Can Dance (1985) y Pixies (1987).
  2. Sub Pop (fundado en 1986) editó a Nirvana (1989), Dinosaur Jr (1990), y Soundgarden (1990).
  3. Matador (fundado en 1989) editó a Pavement (1992), Yo La Tengo (1993), The Fall (1993).

Una nutrida cantidad de grupos de distintos sellos independientes tomaron la música punk y decidieron darle una vuelta de tuerca. Los nuevos géneros "post punk" y "new wave" no tenían una forma definida y su vez era dificil diferenciarlos, siendo términos intercambiables a fines de los 70s por críticos y músicos. Ambos estilos querían transformar la simpleza de los tres acordes del punk en un movimiento más complejo y experimental. De este ímpetu de evolución surgieron bandas como Talking Heads, Joy Division, Devo o Duran Duran.

Ya en los 80 y en plena lucha con el synthpop reinante en todas las radios (y en un MTV que daba sus primeros pasos) se empieza a formar el término de "indie pop", en parte gracias a cassettes recopilatorios hechos por la revista New Musical Express. "C81" es el título del primer combinado publicado en enero de 1981, el cual tenía 25 artistas pertenecientes a sellos independientes haciendo 25 canciones pertenecientes a estos nuevos géneros aparecidos después de punk.
El indie pop tenía sus bases en los Beach Boys, la Velvet Underground y los Beatles, con los punteos de guitarras y la ansiedad tomada del post punk, los rasgueos del jangle pop y las melodías vocales de los sesentas. Era frágil, pero contrariamente tomaba la crudeza y energía del punk.

The Clean - Tally Ho (1981)




Orange Juice - Simply Thrilled Honey (1980)



Durante la década de los 80s se empezaría a englobar la música no mainstream (que había luchado contra el Disco, el Post Disco, el Synthpop y el Glam Rock) como música alternativa, es decir, música que no ocupaba los puestos altos de la radio y pertenecían a movimientos contraculturales. Esta designación de rock alternativo englobaba al indie mientras que sumaba subgéneros emergentes como el rock gótico o el jangle pop.
Tal sería la fama que alcanzaría el rock alternativo que se convertiría en su antítesis a finales de los 80s. Artistas como los Smiths, REM y Jane's Adicction serían grandes pilares de este suceso, pero no sería hasta la aparición del grunge en Seattle que dejarían de pertenecer a la escena under. Grupos como Nirvana, Soundgarden y Alice in Chains marcarían el principio de la década y romperían la represa dejando correr el río de diferentes estilos musicales que durante décadas se encasilló con el mismo nombre.

Así es como pasamos los 90s, una década de emergentes subgéneros del rock alternativo o como el Brit Pop, el shoegaze o el Madchester y llegamos al nuevo milenio repletos de bandas indie que suenan diferente. The Strokes, Arctic Monkeys, Foster the People, Franz Ferdinand, Arcade Fire… son sólo cinco ejemplos de cómo la música indie no tiene un sonido en concreto. Sus características son tan nebulosas que podemos encontrar, por un lado, un modelo más dance mientras que en el otro extremo tenemos garage rock.
The Strokes - Alone, Together (2001)





Franz Ferdinand - Darts of Pleasure (2003)




Las voces sin sentimientos, la duda y la introspección en vez de la alegría, riffs y melodías simples en lugar de virtuosismo, el nerviosismo así como la experimentación con instrumentos, todo esto evitando el contacto con el blues y expresado musicalmente en un compás de 4/4 marcando cada una de las ocho corcheas con el mismo énfasis crea un lazo -débil y flaco, como su sonido- entre las bandas indie del nuevo milenio, logrando que estas cinco bandas no sean solo post punk, garage rock, pop/rock, dance rock y pop barroco respectivamente.

Podemos concluir entre pinzas que el Indie es un género musical cuyo sonido se desprende principalmente del post-punk de los 80s, pero que incluye diversos subgéneros que van desde el pop hasta el rock destemplado.

jueves, 30 de junio de 2016

The Strokes - Is This It (2001)

"Things, they have changed
In such a permanent way
Life seems unreal
Can we go back to your place?
Oh, 'You drink too much'
Makes me drink just the same"

Qué iba a ser de la música en el nuevo milenio era una pregunta abierta desde los noventa, que habían arrancado innovadores y agresivos pero habían terminado empaquetados y sin expresión, con boybands y solistas pop dominando las listas radiales. ¿Esto es todo? (imposible hacer el juego de palabras con Is This It, la traducción es complicada)

Con ensayos en la ciudad de Nueva York desde 1998, Los Strokes empezaban a conformarse. Cinco muchachos con un EP que se arriesgaba a cambiar las reglas: un sonido bastante lo fi y ruidoso, ritmos rockeros y poco cambiantes y una lejanía con el sentimiento de la canción. Meses después sacarían su primer longplay con algunos cambios, pero el sonido singular se mantendría intacto.
A los elementos del garage rock como la métrica de 4/4 en los once temas, guitarras ruidosas en primer plano, una voz que canta fuerte en los estribillos y un sonido a primera escucha poco pulido, se le suma el post punk: esas mismas guitarras ruidosas se vuelven ansiosas e intranquilas, la batería y el bajo aportan un ritmo parejo pero abrupto y la voz filtrada de Casablancas, que parece no importarle ninguna opinión.
Las estrofas son simples, con pocos arreglos e incluso con baterías acústicas que emulan ser electrónicas. Las canciones explotan en los estribillos y los solos de guitarra que no cansan y aparecen en los momentos indicados.

El sonido crudo ya característico de los Strokes es lo que hace tan original al album. Una grabación simple, con pocos micrófonos, pocos efectos de guitarra y pocas tomas en general, con los integrantes tocando a la vez cual si fuera un recital en vivo. Las baterías de Moretti poseen pocos fills y cuando los hay, prefiere ser cauto. El bajo de Fraiture pocas veces sale de marcar la tónica del acorde, siempre siguiendo el ritmo cansino de la batería. Albert Hammond y Valensi intercambian los roles de melódico y estresado, siempre uno a la derecha y otro a la izquierda de la mezcla.
El disco va de menor a mayor. Empieza con una balada homónima, la única en la lista. El inicio de la canción anticipan la simpleza que recorre el album con una base batería clásica de rock y una guitarra acorcheada. El bajo aparece después del primer estribillo con una contra-melodía, inusual en el álbum. En “The Modern Age” y “Someday” podemos encontrar la increíble función rítmica que cumplen las guitarras en la banda, casi metiéndose en el rol de la batería, la banda parece seguir a Hammond y Valensi

Pasando el Ecuador de la lista aparece el segundo single y el mayor hit del álbum, “Last Nite”. La canción, como muchas de los Strokes, se constituye de a poco, sumando instrumentos cada 2 ó 4 compases. Esta vez empieza la guitarra de Valensi, después Moretti y posteriormente una guitarra doblada de Hammond. Por último se suma Fraiture, subiendo más y más la tensión que desemboca en la potente voz de Casablancas, retratando a un joven irritado con su novia. Es redundante pero necesario aclarar que otra vez la canción es impecable gracias a los arreglos rítmicos de cada instrumento sumado a la melodía pop de Julian Casablancas. Cerca del final se encuentra “New York City Cops”,  canción retirada en la versión estadounidense debido a que se podía mal interpretar la letra, que hablaba de la estupidez de los policías neoyorkinos poco después del atentado del 9/11 (también se cambió la tapa del disco, evitando la controversia por nudismo que había tenido la versión inglesa.)

“Los Salvadores del rock” (así titulados por la prensa) dieron un gran puntapié al sonido de los 00’s. Su revival del post punk influenció a bandas como Interpol, Franz Ferdinad o The Killers mientras que por el lado más garage, Arctic Monkeys y The Libertines tomaron la faceta rockera.
  1. Is This It
  2. The Modern Age
  3. Soma
  4. Barely Legal
  5. Someday
  6. Alone, Together
  7. Last Nite
  8. Hard to Explain
  9. New York City Cops/When It Started
  10. Trying Your Luck
  11. Take It Or Leave It

3 Temas: “Barely Legal”, “Hard to Explain”, “Last Nite”

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lunes, 2 de mayo de 2016

The Who - Who's Next? (1971)



"Pick up my guitar and play
Just like yesterday
Then I'll get on my knees and pray
We don't get fooled again"

Es 1971 y por las calles de las nueve regiones de Inglaterra se repite que en el mundo del rock existen sólo tres bandas: Led Zeppelin, Black Sabbath y Deep Purple. El rock sinfónico está apareciendo, alejándose de los cánones típicos del rock and roll por culpa de nuevos instrumentos como el sintetizador y técnicas de grabación novedosas. Pero, ¿algún grupo se animaría a abrir su disco con dos sintetizadores sonando solos por 1 minuto y aun así pertenecer al grupo del hard rock?

The Who lo hizo. Y más. La clásica intensidad de la banda se fusiona con la madurez alcanzada por los músicos para crear el mejor disco de su carrera.
La historia del cuarteto de Londres tiene su origen en el rhythmn and blues tan popular de la década de los 60s, al cual ellos le sumaban su cuota humorística y excéntrica. Discos donde una mujer tiene un rapidito con un conductor de trenes; Tommy, el niño sordo, ciego y mudo que es excelente jugando al pinball y hasta canciones sueltas como “Mary Anne with the Shaky Hand”, y las cosas que ha hecho Mary Anne y su mano “temblorosa” a los hombres.

Pero en Who’s Next? llega el apogeo de los 4 miembros. Moon elabora fills más inteligentes y con menos golpes, calmando (un poco) su locura, Entwistle, siempre excepcional en su faceta con las 4 cuerdas, compone una de las mejores canciones del disco con “My Wife” sin dejar su humor de lado, Daltrey logra ser uno con el grupo, entendiendo que su voz es común, pero su vigor no, y Townshend, el principal compositor de la banda, decide hablar en primera persona y mostrar lo que siente en vez de soltar humoradas.
Otro ejemplo de la madurez de la banda es la dinámica de las canciones. Las composiciones explotan en momentos indicados, generando clímax que se crean gracias a la contraposición de partes tranquilas. La banda sabe ser suave cuando tiene que serlo, lo que genera una sorpresa mayor cuando surge la potencia.

El disco es un soft hard rock (término acuñado, patente pendiente), no es tan fuerte ni progresivo como Deep Purple, está lejos del heavy metal de Black Sabbath y tiene pocas insinuaciones al blues rock de Led Zeppelin. Aún así, tampoco tiene una reticencia pop, siendo difícil de catalogar.
“Behind Blue Eyes” se destaca siendo una de las pocas baladas del grupo, aunque por poco tiempo, Townshend no puede traicionarse a sí mismo y decide hacer explotar la canción pasado el minuto 2, quizás intentando que la gente le pusiera atención a la música, tapando así sus versos personales, donde se destapa la presión que tenía al ser el principal compositor de letra y música. A esta presión se le suma su ambición por hacer operas-rock, complejas canciones unidas por conceptos que tenían que tener un sentido y una interacción entre sí. Townshend había fracasado y abandonado el proyecto Lifehouse en el año 1970 pero con los restos construiría los cimientos de Who’s Next?

El cierre del disco lo conduce "Won’t Get Fooled Again", el tema más largo del disco, pasando los 8 minutos de duración. De vuelta con un sintetizador, esta vez cambia su timbre a medida que va quitando y agregando frecuencias agudas. A diferencia del track #1 esta vez solo tarda 30 segundos en entrar la banda. La letra y la música compiten constantemente por ganar la atención del oyente, lo que conlleva a una de las mejores canciones de la historia: en medio de riffs de bajo, incanzables fills de batería y potencia en acordes de guitarra, la voz de Daltrey relata una revolución: cuando se necesite un cambio, la sociedad luchará por él, pero rezando que no sea lo mismo de lo que se está escapando (“Meet the new boss, same as the old boss”)

Lado A

  1. Baba O’Riley
  2. Bargain
  3. Love Ain’t for Keeping
  4. My Wife
  5. The Song is Over
Lado B
  1. Getting in Tune
  2. Going Mobile
  3. Behind Blue Eyes
  4. Won’t Get Fooled Again

3 temas: “Baba O’Riley”, “Bargain”, “Won’t Get Fooled Again”

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viernes, 26 de febrero de 2016

Sobre la cumbia y la emergente cumbia pop



La cumbia es un ritmo popular nacido en Colombia con la combinación de la música autóctona y de inmigrantes africanos (con una pizca de colonizadores españoles). Con auge en los años 60, siempre tuvo una segunda casa en Argentina, como en varias partes del continente. 
Si bien empezó abandonando la instrumentación clásica del género tropical, se combinaba con ritmos propios del país, como el tango o el chamamé, lo que lo fue haciendo cada vez más singular.
A finales de los 70s y comienzos de los 80s comienzan a aparecer los primeros lugares para bailar música tropical, incluida la cumbia. Estos lugares eran más informales que los recintos donde se bailaba el folklore típico de la región y eran mal vistos por las clases más altas.
Las letras típicas de estas cumbias contaban historias de mal de amores, infidelidades y rupturas. La instrumentación tenía semejanza con el folklore: mayoritariamente los vientos y las guitarras limpias eran los encargados de hacer los riffs de entrada y salida de la canción. Si no, el acordeón o los teclados  eran los reemplazantes.

Ya a principios de los 90s la cumbia tomó más popularidad, sonando cada vez más en radio y con programas de televisión exclusivos al género. Contaba con exponentes como Ricky Maravilla, Gilda o  Alcides y bandas como Amar Azul, Ráfaga, Los Palmeras.  La guitarra y la percusión fueron tomando más preponderancia mientras que el acordeón y los teclados dejaron el primer plano. El sonido del sintetizador, que permitía tener muchos timbres con un solo instrumento sería uno de los instrumentos clásicos de la nueva cumbia argentina. Las letras nuevamente hablaban de pasión y desamor.

Con la crisis del nuevo siglo nace en los barrios más pobres la cumbia villera, con bandas como Damas Gratis,  Pibes Chorros, Supermerk2 y Yerba Brava (esta última otorga el nombre al género con su primer disco). El cambio más radical se produce en la lírica, los temas a tratar son la pobreza, la marginalidad, el desempleo, el alcohol y la delincuencia con una jerga cruda y callejera. El odio a la policía y la oda a las drogas hicieron que la cumbia sea aún más marginada por la sociedad, que la veía casi como no-música hecha por y para clases bajas sin educación.

Entre el 2009 y el 2010 empiezan a tomar fama las bandas Los Totora y Agapornis. Las canciones que sonaban en la radio y en sus recitales eran covers de temas de cumbia romántica o reversiones de canciones pop con bases e instrumentación cumbieras.
Esta característica de versionar canciones famosas (“Fuego de Noche” de Ricky Martin y “Como Yo Nadie te ha Amado” de Bon Jovi por parte de Los Totora y “Persiana Americana” de Soda Stereo y “Si te vas” de Shakira en el caso de Agapornis, por citar algunas) le quitó el prejuicio a la cumbia ya que estas canciones eran cantadas por las clases bajas, medias y altas.
Otra particularidad es que los integrantes de las bandas venían de familias pudientes, habían asistido a prestigiosas escuelas y hasta algunos de ellos practicaban rugby, contrariamente a lo popular de los artistas de la cumbia.

En Uruguay, las bandas Rombai, Marama y Toco para Vos continuaron la ahora llamada “Cumbia-Pop”, que tuvo su explosión en 2014 y 2015. También provienen de familias medias y altas (los Rombai se conocieron en una universidad privada de Uruguay) pero a diferencia de Agapornis y los Totora, estas bandas orientales componen muchos de los temas que suenan en vivo. Las letras son de amor, pero a diferencia de las cumbias típicas, estas cuentan historias de efímeros amores de verano. Son alegres, optimistas, llenos de felicidad. Los videoclips que acompañan estas canciones tienen mucha similitud con los de los artistas estadounidenses de Pop y Rhythm and Blues contemporáneo: fiesta, yate, quinta y mucho romance juvenil. Además del arte visual, musicalmente toman mucho del pop electrónico y del reggaetón.

Con las redes sociales y Youtube como parte de la vida normal, estas bandas siguen expandiéndose en cada computadora: “Era Tranquila” de Marama fue publicado el 29 de diciembre del 2015 y en los primeros días de febrero ya tiene casi 17 millones de reproducciones. “Yo te propongo” de Rombai fue lanzado unos días antes y lleva 22 millones de reproducciones.
Nuevas agrupaciones siguen saliendo (Vi-Em, Canto Para Bailar), cada una con su mantra post estribillo para que no nos olvidemos de sus nombres: “Esto es, ¡Toco para Vos!”, “Rombai, ¡de fiesta!”, “¡Baila nena con Marama!”. Quedará por verse si con el paso del tiempo perdurarán las bandas o solo sus slogans.

sábado, 13 de febrero de 2016

Babasónicos - Miami (1999)


“Todos en el mundo somos grasa
No hago distinción de sexo y raza
Sólo que unos lo disfrutan
y otros no pueden evitarlo”

“Somos el primer mundo” decía Carlos Menem, presidente argentino en el período 1989-1999, y principal vaciador del Estado en esa década. Teléfonos, energía, aerolíneas, ferrocarriles, agua y televisión fueron otorgados a manos privadas y el dinero recibido no fue a parar a hospitales, educación o más trabajo, si no a los bolsillos de los más poderosos. Con la convertibilidad y la alianza con Estados Unidos aparecieron los productos importados, los viajes a Miami, lo grasa y el concepto de “Pizza con champagne”

Quizás la mejor representación de la época sea Miami (1999), que en su presentación nos pinta una Argentina de negro y caída que imita y compone al país norteamericano, con Misiones transformada en Florida. Afortunadamente el disco no se queda en eso, a lo largo de sus 18 canciones compuestas de trip hop, boleros, rock alternativo y psicodelia nos cuenta con (a veces no tanto) crípticas letras su repulsión al capitalismo imperialista.

Lo alternativo se volvería mainstream con el pasar de la década, y esta evolución la vivirían los mismos Babasónicos, que lanzaron su primer disco en 1992, teloneando en ese mismo año a Soda Stereo, sus padrinos musicales. Después de eso, seguirían en el ambiente underground del rock teloneando también a grandes bandas como INXS y U2, aunque cada vez experimentando más con los géneros, funk, soul y hasta stoner rock en Babasónica (1997), pero sin perder la influencia de las bandas Baggy/Madchester de Inglaterra de finales de los 80s y principios de los 90s. Después de la búsqueda más osada en el álbum anterior, dejarían el stoner para volver a las raíces alternativas/experimentales afrontando las composiciones con más madurez.

El art rock está plagado en todo Miami. A pesar de su largo tracklist, encontramos muchos climas, la instrumentación es variada así como los efectos y su producción. Los violines, saxos, flautas, xilofones, trompetas y la extensa atención en las voces sumado a los infinitos timbres que proponen los sintetizadores son fundamentales en darle una personalidad diferente a cada canción.La psicodelia rocía el álbum y funciona como nexo entre las bases hiphoperas (“Paraguayana”, “Bardo de Estrella”) y las baladas pop (“Valle de Valium”, “Casualidad”), además del tinte mexicano (“Desfachatados”, “Colgado”)  ya común en Babasónicos.
Esto crea la diferencia con los discos anteriores: si bien el eclecticismo entre los tracks sigue presente, Miami se siente más homogéneo y las canciones se perciben como familia unas con otras por más que el contraste sea notorio.

Miami sería el punto de inflexión en la banda: A partir de aquí encontrarían su sonido característico, pero tomarían un camino cada vez más cercano al pop, dejando de lado el rock sónico típico de sus primeros álbumes. DJ Peggy, que había estado en la banda desde su segundo disco, dejaría la banda en el 2000 por diferencias artísticas. 
Los arreglos serían cada vez más simples (con comparar las baladas pop posteriores con las de este álbum es suficiente) pero las ventas subirían, su álbum Mucho (2008) sería el primero en Latinoamérica en ser lanzado por celular y además contendría canciones en videojuegos como “Microdancing” presente en el Pro Evolution Soccer 2011.

  1. 4 AM
  2. Desfachatados
  3. El Ringo
  4. El Sumum
  5. La Roncha
  6. Paraguayana
  7. Valle de Valium
  8. Bardo de Estrella
  9. El Playboy
  10. Drag Dealer
  11. Gustavo Show
  12. Combustible
  13. Charada
  14. Grand Prix
  15. Colgado
  16. Mal viaje
  17. El Shopping
  18. Casualidad
3 temas: “4 AM”, “El Shopping”, “Casualidad”.

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viernes, 25 de diciembre de 2015

Serú Girán - Bicicleta (1980)


“¿Quién sabe, Alicia? Este país
no estuvo hecho porque sí.
Te vas a ir, vas a salir
pero te quedas, ¿dónde más vas a ir?”

En los 70s habían reinadon las bandas de rock sinfónico -Y la Argentina poseía grandes ejemplos-, pero con el posmodernismo cada vez más presente el género fue quedándose en el tiempo. Además de Serú, a principios de los 80s vieron la luz los últimos discos de Spinetta Jade, Alas, Aucán y Espíritu, que fueron dejando el mainstream a la New Wave (nueva ola): Soda Stereo, Virus y Los Abuelos de la Nada son algunos ejemplos de este género, que venían a lavarnos la cara con una música más fresca y popular en el marco de la inminente vuelta a la democracia.

Ya en 1978, Charly García había terminado su faceta híper-sinfónica con La Máquina de hacer Pájaros para hacer algo menos frenético pero sin descuidar lo progresivo, se llamaría Serú Girán y sería el dream team argento, apodados “Los Beatles Criollos”.
Esta formación tendría a un histórico como Oscar Moro en la batería (que ya venía del mencionado proyecto anterior de Charly), David Lebón (amigo de García y uno de los más correctos guitarristas), y una promesa de las cuatro cuerdas, Pedro Aznar (que estaba en la progresiva “Alas”).
Después de una fugaz participación con el enorme Billy Bond en Billy Bond and the Jets (Su anterior nombre) y con una dictadura ya instalada, lanzarían su primer longplay, Serú Girán (1978), producido por el italiano.

Si bien contenía grandes composiciones (“Eiti Leda” y “Seminare” de las más famosas), no tuvo una buena aceptación especialmente en la prensa dominada por el gobierno de facto.
Se quitarían el abrigo de sinfónico para dejarse solamente el atuendo de progresivo, abandonando la orquesta pero manteniendo el jazz rock, y sacarían en los 3 años siguientes la misma cantidad de discos, todos con un nivel majestuoso de la mano de García. En este caso nos centraremos en su tercera placa, Bicicleta.

Lanzado en 1980, su primera canción “A los jóvenes de ayer” con sus diferentes partes y su larga duración, el más progresivo sin ser sinfónico del álbum. Una intro de 2 minutos donde el piano va tomando más preponderancia, culminando en una bajada de tempo y derivando en una especie de marcha-tanguera. Después de revisitar la primera parte, empieza otra nueva, cantada, que revive la pica del tango vs rock en la Argentina, con algún desliz político. Como siempre, las melodías de Charly son exquisitas, y cuando callan nos ponen en primer plano a un Aznar con el típico sonido del bajo fretless.

A continuación, le toca el micrófono principal a David Lebón, que muestra uno de los mejores temas de su carrera, "Cuánto tiempo más llevará" un pop rock que muta a un estribillo jazz rock lleno de precisos fills por parte de Moro. La coda, al ritmo de "Cuánto tiempo más llevará" junto al solo de guitarra cierran la estructura para darle paso a otro himno del grupo.

 “Canción de Alicia en el país”, el tercer track, es el pináculo del album. Aquí se hace más presente la crítica a la política y a la dictadura: el narrador le cuenta cómo son las cosas a Alicia, advirtiéndole cómo se vivía, mientras la música acompaña el mensaje misteriosa y tétricamente. Por supuesto que Charly tuvo que ejercitar en desmán las metáforas para evitar la censura de la época. También es un ejemplo de la facilidad por parte del músico de narrar los eventos, tanto los presentes como los pasados como sucede en “Mientras miro las nuevas olas” y sus referencia al club del clan, el pop armado como producto y el comienzo del rock. Haciendo juego con esto, la canción es la más rockera del álbum, destacándose un exaltado Moro.

El piano y los sintetizadores cubren gran parte del timbre de este álbum (como lo sería a lo largo de la década entrante), especialmente en “Desarma y sangra” canción en la que García despliega todo su virtuosismo clásico: cambios de escala radicales, amplio rango dinámico y muchas notas en poco tiempo logran captar toda nuestra atención. Los sintetizadores hacen las veces de orquesta para adornar una de las más famosas baladas del rock argentino.

En el último track, “Encuentro con el Diablo”, los integrantes se dieron el gusto de pedir prestado la armonía de “Sweet Home Alabama” de Lynyrd Skynyrd pero la melodía y la letra fue totalmente made in Seru: continúa la línea conductora del temor que vivía el país entero pero con una armonía mucho más alegre, destacándose por contraste.

Lado A
  1. A los Jóvenes de Ayer
  2. Cuánto tiempo más llevará
  3. Canción de Alicia en el país
  4. La luna de marzo

Lado B
  1. Mientras miro las nuevas olas
  2. Desarma y sangra
  3. Tema de Nayla
  4. Encuentro con el Diablo
3 temas: "Cuánto tiempo más llevará", "Canción de Alicia en el país", "Desarma y sangra".

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martes, 3 de noviembre de 2015

Árbol - Chapusongs (2002)






“Mi papá, mi mamá, nadie sabe nada
¿Dónde está? ¿Qué pasó? Desapareció.
Como un Dios, como un pez lleno de granitos
Vos sabías, digo yo, por algo será…” 

Árbol es una banda argentina formada en 1994, en Haedo y separada en 2010, probablemente ibídem. Sacaron su primer disco “Jardín Frenético” en 1996 y desde ese momento no pararon de incursionar en géneros muy distantes entre sí, sin tenerle miedo a la crítica o al fracaso.
“Chapusongs” (2002), su tercer disco, fue su primer salto a la masividad, que quedaría corto comparado con Guau (2004), su siguiente placa.

¿Y qué pasaba mientras estos muchachos estaban grabando el disco?
En el año 2001 la odisea no tenía nada que ver con en el espacio, era tener trabajo o dinero: Estallaba en el país la peor crisis económica, social y política como consecuencia de las políticas de la década anterior.
Sacando a algunos grupos que ya tenían carrera, como Los Redondos o Soda Stereo, en los 90s reinó el nuevo “rock barrial” o “rock rolinga”, un género con armonías muy simples típicas del primer rock and roll, voces sin tanto afinar y letras sencillas. Comenzando por los Ratones Paranoicos y siguiendo por Los Piojos, Jóvenes Pordioseros, Viejas Locas, La Mancha de Rolando y La 25, se empezó a agrandar el número de bandas de “rock chabón” en toda la década, y seguiría en la siguiente.
Además de estos grupos que tenían raíz en la primera etapa de los Rolling Stones, también surgieron nuevos géneros como consecuencia de la realidad del país, el ejemplo más claro es la cumbia villera. Según el mismo Pablo Lescano, uno de los fundadores de este género, la cumbia villera tiene influencias del punk rock argentino así como del rock rolinga.

Al entrar en el nuevo milenio, la contraparte alternativa que había encontrado su rincón en los 90s (Babasónicos, Massacre, El Otro Yo o Pez) fue dejando su prédica de progresar, de madurar, de superarse.
En ese contexto es cuando la banda liderada por Edu Schmidt y Pablo Romero sacan su “Chapusongs”, el primero con el sello Universal y el segundo producido por Gustavo Santaolalla.

Aquí se nota la necesidad imperiosa de salir de la simpleza del rock barrial de la década pasada,  pasan del foklore al ska, o de una polca al punk. La torta de géneros que anteriormente tenía un 70% de hardcore o grunge ahora se divide en más fracciones y de forma más equitativa. Por otra parte, se perciben guiños al pop que hacen que el trabajo tenga ambientes más alegres.

También se distingue el inmenso trabajo vocal desde la primera canción “De Arriba, de Abajo” que presenta fracciones grunge hasta la última, “Ya me voy”, en el cual cerca del final los instrumentos toman un descanso, mientras que las múltiples voces se van incorporando en un compás que se pierde para que nuestra atención caiga en el nuevo timbre que fue generado a capella
El disco consta de una instrumentación muy variada: además del formato típico de rock,  la incorporación de charangos, cuerdas, vientos (¿la orquesta en “Ya sé” le hace honor a Atom Heart mother?) y hasta algún sintetizador hacen que la degustación de los diversos estilos tengan más impacto en la escucha.

La tercera muestra de complejidad se encuentra en los compases. “Vomitando Flores” es el mejor ejemplo, aunque no el único.
La canción arranca en 4/4 con un estribillo pop. Al pasar a la estrofa, la métrica cambia a 5/8, muy poco común en el poprock, y cuando termina juega con 4/8 que da lugar al estribillo. Después de unas repeticiones, aparece una parte C, en 6/8. Nuevamente remonta el estribillo en 4/4 para mantener el control, que después se pierde en un solo de violin en 5/8. El solo sigue, pero ahora es de guitarra y en 6/8. La parte final es nuevamente un estribillo que da espacio a la segunda sección 4/4, una outro para terminar el tema.

Para terminar, la cita del comienzo del post pertenece a “Enes”,  noveno track del CD. Éste habla de la última dictadura argentina (1976-1983) la cual cometía atrocidades como secuestrar y matar (“desaparecer”) personas.  La canción tiene tres grandes partes: la primera muestra despreocupación y futilidad, bien se podría entender que es el punto de vista de las personas que pretendían no saber qué pasaba o de los que decían “algo habrán hecho”. Repentinamente  surge una parte B potente y con guitarras distorsionadas que, al terminar deja su lugar a la misma parte A pero esta vez el ambiente es mucho más terrorífico y crudo gracias al violín y la guitarra de fondo. Bien podría ser esta parte la preocupación de la población por los actos del terrorismo de estado.
La tercera parte está compuesta al grito violento de “Enes, son Enes” (NN) un pedido de justicia y de no olvidar a los más de 30 000 desaparecidos.


  1. De Arriba, de Abajo
  2. La Vida
  3. La Nena Monstruo
  4. Son Todas Putas
  5. Esperar
  6. Chapusongs
  7. Cosa Cuosa
  8. Cáscara Máscara
  9. Enes
  10. Vomitando Flores
  11. Ya Lo Sabemos
  12. Dale Vida
  13. Ya Sé
  14. Ya Me Voy


3 temas: "La Vida", "Esperar", "Enes"

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